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Ya está bien de cuentos.

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El sábado 23 de Octubre ante la convocatoria a una manifestación xenófoba de Falange en Madrid, valientes antifascistas salieron a la calle para plantarles cara y dejar claro que muchos no van a callar mientras unos cuantos nazis pasean impunemente por las calles de Madrid. La policía como siempre hizo su trabajo, defendiendo a los fascistas ( algunos sus propios hijos y hermanos) y garantizando el derecho de manifestación de estos malnacidos. El saldo final 34 antifascistas detenidos y numerosos destrozos en el mobiliario urbano debido a los enfrentamientos entre nazis-policías contra los antifascistas.

He encontrado este pequeño cuento a propósito de todo esto.

EL GAÑÁN «DEMÓCRATA»

   El Gañán, sombrío, paseaba cabizbajo por el parque, meditando en sus mil problemas.
Sus dificultades económicas eran considerables… mas no se quería dar cuenta del único medio posible de resolverlas mediante la Solidaridad. Al final, su única posibilidad era recurrir al sentimiento que, una y mil veces, le habían inculcado; esto es, a la Resignación.
En el parque, el Gañán se cruzó con su Señorito, y le saludó con mucha humildad:

-Buenos días, señorito…

El Señorito pasó a su lado, sin contestar, mirándole con desprecio por encima del hombro.
Se sentía feliz, la vida le sonreía, y hasta el mismo Sol brillaba para él… ¡todo cuanto veía, era suyo!
Al poco rato, el Gañán y el Señorito vieron pasar por el parque a una hermosa niña, y ambos la miraron con ojos de deseo.
Sí, los dos la miraron de una manera descarada, poniendo cara de Gato Isidoro… Pero el Señorito no se contentó con mirarla, no: él era muy poderoso, y todo cuanto él veía era suyo. Tuvo ganas de «empujarle el sillín» a la niña, y la tocó groseramente.
El Gañán lo estaba viendo todo, mas pensó:

-Quizás no está bien lo que hace mi Señorito, pero no es asunto mío; eso no me afecta a mis problemas como asalariado, ni a mis intereses económicos inmediatos…

Por lo tanto, el Gañán siguió mirando la «gracia» que estaba haciendo su Señorito, sin hacer nada por impedirlo… pero la niña se revolvió, le plantó las uñas en la cara a su agresor, y lo señaló de un arañazo.
Entonces, aquel Gañán se puso a gritar en medio del parque:

-¡Esa niña es una violenta! ¡Esa niña es una terrorista! ¡Le ha arañado toda la cara a mi Señorito!

Gracias a todos los valientes que rompieron la «paz social» que reina en esta mierda de ciudad.

Por Rubén García

Me presento, llevo mas de 15 años dedicado a la programación, diseño, gestión y administración de sitios web. Tengo experiencia profesional en JAVA y PHP, también conocimientos de SEO, SEM y E-Commerce además de ser usuario convencido de Linux (Ubuntu).

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